¿La perfección está frenando tu proyecto? El error que muchos emprendedores no ven
Hay una frase que repetimos mucho cuando estamos construyendo un proyecto:
“Todavía no está listo.”
La página web necesita algunos cambios.
El logo podría mejorar.
El producto todavía no es perfecto.
Quiero revisar una vez más la presentación.
Quizá debería esperar un poco antes de publicarlo.
Y así pasan los días. A veces, incluso los meses.
Buscar calidad es importante. El problema comienza cuando la búsqueda de la perfección deja de ayudarnos a mejorar y empieza a convertirse en una excusa para no avanzar.
La perfección puede parecer productividad
Este es uno de los grandes peligros.
Podemos pasar horas modificando un diseño, cambiando una palabra, revisando una presentación o pensando en todas las cosas que podrían salir mal.
Estamos trabajando, sí.
Pero ¿estamos avanzando?
Para un emprendedor existe una diferencia enorme entre mejorar un proyecto y retrasar constantemente el momento de ponerlo frente al mercado.
Porque hay cosas que simplemente no podemos aprender hasta que nuestro producto, servicio o idea entra en contacto con personas reales.
Tu primer cliente puede enseñarte más que semanas de planificación
Podemos imaginar qué quiere nuestro cliente.
Podemos investigar, analizar competidores, construir un plan y utilizar inteligencia artificial para ayudarnos a desarrollar nuestras ideas.
Todo eso suma.
Pero llega un momento en el que necesitamos salir al mercado.
El primer cliente puede decirnos qué entiende de nuestra propuesta y qué no.
La primera campaña puede mostrarnos qué mensaje genera interés.
La primera publicación puede enseñarnos qué contenido conecta.
La primera venta puede revelar problemas que nunca habíamos imaginado.
Por eso, muchas veces hacer nos proporciona información que pensar nunca podrá darnos.
“Hecho es mejor que perfecto” no significa hacer las cosas mal
Esta frase puede malinterpretarse.
No significa publicar cualquier cosa, ofrecer un mal servicio o entregar un producto sin calidad.
Significa entender cuándo algo tiene el nivel suficiente para comenzar a probarse.
Podemos lanzar una primera versión.
Escuchar.
Medir.
Corregir.
Y volver a intentarlo.
Los negocios también se construyen de esa manera.
Versión tras versión. Decisión tras decisión. Paso tras paso.
A veces, detrás de la perfección está el miedo
Esta es probablemente la parte más difícil de reconocer.
En ocasiones no seguimos modificando nuestro proyecto porque realmente necesite mejorar.
Lo hacemos porque todavía no queremos enfrentarnos a la respuesta del mercado.
¿Y si nadie compra?
¿Y si la publicación no funciona?
¿Y si alguien critica mi idea?
¿Y si me equivoco?
La perfección puede convertirse entonces en un lugar muy cómodo donde escondernos.
Mientras algo “todavía no está listo”, tampoco puede fracasar.
Pero tampoco puede crecer.
Cambia la pregunta
En lugar de preguntarte:
“¿Está perfecto?”
Prueba con:
“¿Está suficientemente bien para dar el siguiente paso?”
Es una pregunta completamente diferente.
Porque emprender no consiste en tener todas las respuestas antes de comenzar.
Consiste en desarrollar la capacidad de avanzar, observar, aprender y ajustar.
La experiencia se construye haciendo.
Tu proyecto necesita movimiento
En Momentum hablamos mucho de dar pequeños pasos porque creemos que un negocio rara vez se construye con una única gran decisión.
Se construye con cientos de pequeñas decisiones.
Publicar esa página.
Hacer esa llamada.
Enviar esa propuesta.
Grabar ese primer video.
Hablar con ese posible cliente.
Lanzar esa primera versión.
Algunas funcionarán y otras no.
Pero todas pueden enseñarte algo.
Por eso, si llevas demasiado tiempo esperando el momento perfecto para comenzar, quizá hoy no necesites seguir perfeccionando tu proyecto.
Quizá simplemente necesites ponerlo en movimiento.
Hecho es mejor que perfecto.
Y después de hacerlo, siempre habrá tiempo para mejorarlo.
