¿Sientes que tu emprendimiento avanza lento? Lo importante es seguir avanzando

Emprender tiene una particularidad: muchas veces sentimos que deberíamos estar avanzando más rápido.

Abrimos Instagram o LinkedIn y vemos negocios creciendo, emprendedores anunciando nuevos clientes, proyectos que se expanden, productos que se lanzan y personas celebrando resultados.

Entonces aparece inevitablemente una pregunta:

¿Por qué mi emprendimiento no está avanzando igual de rápido?

La respuesta puede ser mucho más sencilla de lo que pensamos: porque emprender no es una carrera de velocidad.

Cada negocio tiene su momento, sus recursos, sus dificultades, sus aprendizajes y, sobre todo, su propio camino.

El problema de medir nuestro camino con los resultados de otros

Compararnos es muy fácil.

Lo difícil es recordar que normalmente estamos comparando nuestro proceso completo con una pequeña parte del resultado de otra persona.

Vemos la venta, pero no necesariamente los meses que tomó conseguirla.

Vemos el nuevo proyecto, pero no los intentos anteriores que no funcionaron.

Vemos una empresa creciendo, pero desconocemos cuánto tiempo, dinero, aprendizaje y trabajo hubo detrás.

Por eso, medir constantemente nuestro emprendimiento utilizando como referencia el progreso de otros puede generar una sensación equivocada de que estamos avanzando demasiado lento.

Tu ritmo no tiene que ser el ritmo de los demás.

Emprender también significa pasar por diferentes etapas

No todos los momentos de un negocio son para crecer aceleradamente.

Hay momentos para vender.

Hay momentos para aprender.

Hay momentos para corregir.

Hay momentos para probar.

Y también hay momentos simplemente para construir las bases de lo que vendrá después.

El problema aparece cuando pensamos que solamente estamos avanzando si las ventas aumentan, llegan nuevos clientes o nuestro negocio crece de manera visible.

Aprender algo que te permite tomar una mejor decisión también es avanzar.

Corregir un proceso que no estaba funcionando es avanzar.

Escuchar a un cliente y modificar tu producto es avanzar.

Reconocer que una estrategia no funcionó y cambiarla también es avanzar.

No todos los pasos producen resultados inmediatos, pero pueden ser necesarios para producir los resultados futuros.

Los pequeños pasos también construyen negocios

Cuando imaginamos nuestro proyecto terminado, probablemente pensamos en grandes objetivos.

Queremos más clientes.

Más ventas.

Un equipo.

Mayor facturación.

Una marca reconocida.

Pero prácticamente ningún emprendimiento comienza allí.

Los negocios se construyen mediante una acumulación de pequeñas decisiones.

Ese primer correo que enviaste.

La primera persona a la que presentaste tu idea.

El primer contenido que publicaste aunque casi nadie lo viera.

El primer cliente.

El primer error.

La primera vez que cambiaste algo porque entendiste que podías hacerlo mejor.

Individualmente pueden parecer acciones pequeñas.

Con el tiempo, comienzan a construir algo mucho más grande.

Avanzar lentamente no significa estar detenido

Esta diferencia es importante.

Puedes estar avanzando lentamente y, aun así, estar acercándote a tu objetivo.

El verdadero problema aparece cuando el miedo, la comparación, la búsqueda de perfección o la incertidumbre hacen que dejemos de actuar.

Por eso, quizá deberíamos cambiar la pregunta.

En lugar de preguntarnos:

“¿Por qué todavía no he llegado?”

Podemos preguntarnos:

“¿Qué puedo hacer hoy para acercarme un poco más?”

La segunda pregunta nos devuelve algo fundamental para cualquier emprendedor: la capacidad de actuar.

No necesitas resolver todo hoy

Una de las ideas que queremos transmitir desde Momentum es sencilla:

No necesitas tener todo el camino resuelto para continuar avanzando.

Probablemente aparecerán problemas que hoy ni siquiera puedes anticipar.

Cambiarás decisiones.

Descubrirás nuevas oportunidades.

Algunas ideas funcionarán y otras no.

Eso también forma parte de emprender.

Tu responsabilidad no es conocer hoy todas las respuestas que necesitarás dentro de cinco años.

Tu responsabilidad es intentar tomar la mejor decisión posible para el próximo paso.

Después vendrá otro.

Y otro.

Y otro.

Hasta que un día mires hacia atrás y descubras cuánto camino has recorrido.

Entonces, ¿qué paso diste hoy?

No tiene que ser extraordinario.

Quizá hoy contactaste a un posible cliente.

Terminaste una propuesta.

Aprendiste a utilizar una nueva herramienta.

Publicaste tu primer contenido.

Corregiste algo que no estaba funcionando.

O finalmente comenzaste esa idea que llevabas meses pensando.

Lo importante es que exista movimiento.

Porque emprender no es una carrera de velocidad.

Es un proceso de aprendizaje, decisiones, errores, correcciones y pequeños avances.

Así que la próxima vez que sientas que tu emprendimiento va demasiado lento, recuerda:

No tienes que avanzar rápido para llegar.

Tienes que seguir avanzando.


Para seguir construyendo

En Momentum Solution Business creemos que emprender no significa tener todas las respuestas.

Significa aprender a encontrarlas mientras construimos.

Si estás desarrollando un negocio, comenzando un proyecto o simplemente tienes una idea que todavía no sabes cómo convertir en realidad, queremos acompañarte durante ese camino.

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